El fin de las rebajas fiscales en luz y gas eleva los costes energéticos de las empresas canarias.

La reciente decisión de restablecer los tipos habituales del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) aplicable a la electricidad y el gas, eliminando las reducciones temporales vigentes hasta ahora, tendrá un impacto directo en los costes operativos de las empresas en Canarias.

Durante los últimos meses, estas rebajas fiscales han contribuido a contener el gasto energético en un contexto marcado por la volatilidad de los precios. Sin embargo, con la vuelta a los tipos impositivos ordinarios, se prevé un incremento en las facturas energéticas que afectarán especialmente a aquellas actividades con un consumo intensivo de electricidad o gas, como el sector industrial, la hostelería o determinados servicios.

En el caso concreto de Canarias, aunque el archipiélago cuenta con un régimen fiscal diferenciado y no aplica IVA sino IGIC, estas medidas estatales influyen indirectamente en la formación de precios energéticos. El encarecimiento de la energía a nivel nacional repercute en los costes de generación y suministro, lo que puede trasladarse al precio final que abonan empresas y consumidores en las islas.

Este cambio fiscal obliga a las empresas a revisar sus previsiones de gasto y, en algunos casos, a replantear sus estrategias de eficiencia energética. La optimización del consumo, la inversión en energías renovables o la renegociación de contratos de suministro se posicionan como medidas clave para mitigar el impacto de este incremento de costes.

Desde el punto de vista de la gestión empresarial, este nuevo escenario refuerza la importancia de un seguimiento continuo de los gastos energéticos y de la planificación financiera, especialmente en un contexto en el que la energía sigue siendo un factor relevante para la competitividad empresarial.

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